Se ha producido un error en este gadget.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Te quiero tanto que a veces tengo miedo de depender demasiado de ti sabes? Tengo miedo porque parece que ahora mi vida solo eres tu, tu y punto, nada de lo demás que hay a mi alrededor me importa tanto como tu, nada ni nadie...Y es una sensación que a veces me encanta, pero otras me da miedo, me mosquea, me da rabia. Y es que realmente puedo decir que vivo por ti...que todo lo que hago siempre gira en torno a ti, ultimamente nada de lo que hago es por decisión propia, o porque realmente yo quiera, sino porque a ti te ha parecido bien, o tu lo has propuesto. Y no es culpa tuya, por supuesto que no, debería seguir con mi vida tal y como haces tu que sigues jugando al airsoft y quedando con tus amigos...porque llegará un día en que yo me quede sola y amargada, sin nadie alrededor, sin nada que hacer, sin ninguna afición porque todas las que tengo son tuyas...y joder Ruben tengo miedo.

Hoy estoy esperando tu llamada para ver cuando puedo volver a tu casa, y mientras tanto no te creas que he quedado con mis amigos, ni que he ido a ver una exposición, ni que he visto alguna película...No. Simplemente me he conectado al tuenti esperando verte conectado, y he mirado cada media hora el móvil por si en algún momento de despiste me habías dado un toque, me habías mandado un mensaje...por si te habías acordado de mi. Me da miedo, porque me tienes completamente colgada de una cuerda que puedes soltar en cualquier momento, y la caída sería tan grande que no se si me podría recuperar.


domingo, 13 de febrero de 2011

Tantas cosas que me recuerdan Tanto a Ti!

Un día de Año Nuevo, cuando ya estaba viviendo con Willie en California, te llamé por teléfono para darte un abrazo a la distancia, comentar el año viejo y preguntarte cuál era tu deseo para ese 1988 que comenzaba. Quiero un compañero, un amor como el que tú tienes ahora, me contestaste al punto. Habían pasado apenas cuarenta y ocho horas cuando me devolviste la llamada, eufórica.

-¡Ya lo tengo, mamá! ¡Anoche conocí en una fiesta al hombre con quien me voy a casar! -Y me contaste atropelladamente que desde el primer instante fue como una hoguera, se miraron, se reconocieron y tuvieron la certeza de ser el uno para el otro.
-No seas cursi, Paula. ¿Cómo puedes estar tan segura?
-Porque me dieron náuseas y tuve que irme. Por suerte él salió detrás de mi...

Una madre normal te hubiera advertido contra tales pasiones, pero yo no tengo autoridad moral para dar consejos de temperanza, de modo que siguió una de nuestras conversaciones típicas.

-Formidable, Paula. ¿Vas a vivir con él?
-Primero debo terminar mis estudios.
-¿Piensas seguir estudiando?
-¡No puedo dejarlo todo tirado!
-Bueno, si se trata del hombre de tu vida...
-Calma, vieja, acabo de conocerlo.
-Yo también acabo de conocer a Willie y ya ves donde estoy. La vida es corta, hija.
-Es más corta a tu edad que a la mía. Está bien, no haré el doctorado, pero al menos terminaré la maestría.

Y así fue. Concluiste tus estudios con honores y después partiste a vivir con Ernesto a Madrid, donde los dos encontraron empleo, él como ingeniero electrónico y tu como psicóloga voluntaria en un colegio, y poco después se casaron. En el primer aniversario de matrimonio tú estabas en coma y tu marido te llevó de regalo un cuento de amor que te susurró al oído arrodillado junto a ti, mientras las enfermeras observaban conmovidas y en la cama de al lado lloraba Don Manuel.

Isabel Allende. Paula.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Dublín...I Miss You

Tengo ganas de volver a Dublín. De volver a pasear por esas calles que me se de memoria, cruzar el Liffey por uno de sus millones de puentes o ver la punta del spare entre las nubes bajas que cubren la ciudad. Tengo ganas de volver a ver esos autobuses amarillos que conducen al revés, de meterme en Fénix park y hacer el loco por sus enormes praderas, de resguardarme de la lluvia bajo un centro comercial barato o meterme en un pub con una guinness y escuchar música en directo.