Se ha producido un error en este gadget.

sábado, 9 de julio de 2011

Todo ha pasado tan deprisa...

Hace solo 4 meses estaba en casa de mi madre viviendo la buena vida, con mi novio en casa solo que cuando quería iba y cuando no, no. Me daba poco dinero pero tampoco necesitaba demasiado. Hacía lo que me daba la gana siempre que quería, y aunque me costó lo suyo, la última temporada no me pedía demasiadas explicaciones de horarios, gente con la que salía ni nada por el estilo...aunque el mínimo de saber si estas viva seguía en su sitio.

Me mudé poco después de cumplir los 20 años a vivir con mi novio, así, en plan locura. Cada fin de semana iba para allá y poco a poco el fin de semana se alargaba al Lunes, al Martes....Al final el fin de semana se convirtieron en 15 días allí sin apenas ropa limpia y decidí hacer la maleta para irme allí a vivir, sin estar aún muy convencida de si era o no una buena idea ni cuanto iba a durar esa locura.

Aún sigo aquí y no me arrepiento en absoluto. La relación con el mundo ha cambiado, ahora soy yo quien se cabrea si los platos están sin fregar, si llevamos demasiado tiempo sin abrir alguna ventana o si el suelo tiene demasiado polvo y tengo que ser yo la que pase la aspiradora. La paga de mi madre de poco me servía ya para poder contribuir a comprar comida, ropa, pagar el alquiler y la luz, y el teléfono fijo y el móvil, y la tarifa de internet y el gas. Empecé a buscar trabajo, y aunque seguía estudiando, intenté hacer las dos cosas al mismo tiempo en los sueños de media noche. La realidad es que tuve mucha suerte. Me llamaron 2 días antes del último examen para empezar a trabajar como cuidadora de un niño enfermo, y nada más acabar el curso comencé el curro. No tengo vacaciones salvo 8 días al mes...y son seguidos así que me tiro el resto del mes currando 24 horas durante 6 o 7 días seguidos... El niño está inestable y puede morirse o empeorar muy rápidamente, tengo que estar con e todo el día. Estoy agotada. Me llaman media hora antes de venir para decirme si tengo o no que venir, tengo que cancelar todos los posibles planes...y ultimamente opto por no hacer ningún plan por si las moscas... No tengo vida, voy y vengo en un sin fin de pensamientos y miradas de intercambio en los largos trayectos de metro. Es un trabajo agotador...

Me siento rara. Es como si tuviera que haber madurado de sopetón, como si de una bofetada tuviera 30 años y estuviera independizada...siento que me falta un intervalo de tiempo. La verdad que no me importa porque he conseguido lo que quería: vivir contigo Rubén, pero es tanto el esfuerzo que estoy haciendo que a veces me cuestiono si tú harías lo mismo por mi... Puede que si, pero te veo tan descolgado... Hay veces que parece que te de igual que tengas que estar una semana sin verme ni un segundo porque trabajo esos 6 o 7 días sin descanso...hay veces que llego a casa y sigues con tus rollos al ordenador como si te diera igual que esté o no esté presente... Hay veces que me dan ganas de dejar de esforzarme y tirar todo por la borda, mandar todo a la mierda y volver a la vida comodona que me ofrecía mi madre...

Esta noche estoy en el hospital con el niño sin poder dormir. Mañana le operan para quitarle un granuloma que le ha salido por culpa de la traqueotomía que tiene para poder respirar. Ayer casi se muere por no tener suficiente oxigeno. Estoy preocupada mientras tu sigues con tus juegos, tus bromas y tus cosas.... A veces creo que no merece la pena.