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viernes, 20 de agosto de 2010

EI594 DUB-MAD 15 agosto de 2010

Parece que este trasto va a despegar. Ha empezado a correr hacia la silueta de las pequeñas montañas del Norte de Dublín. Poco a poco vamos subiendo, la ciudad comienza a verse más pequeña de lo que recordaba, diminutos coches similares a los de juguete se mueven ahora por esa especie de maqueta que parece Dublín desde arriba. Pero pasa rápido, y en menos de dos minutos estamos ya sobrevolando el mar. No hay nubes y puedo divisar pequeños puntos blancos en medio de ese inmenso espacio azulado a los que clasifico como barcos, sin llegar a estar muy segura.

Levanto la vista y...es cierto, apenas hay nubes, pero si calima que me impide distinguir el final del océano con el principio del cielo. Todo tiene un color azulado medio velado, supongo que por el agua que se evapora segundo a segundo.

El avión sigue subiendo y yo con él. Poco a poco sobrepasamos las pocas nubes blancas que decoran el extraño azul cielo de Dublín. Pocas veces pude verlo tan despejado en todo este mes.

Según seguimos avanzando van acudiendo recuerdos a mi memoria, no se si intencionadamente o por pura casualidad. Ha sido un mes intenso, diferente, exótico...Ha sido un mes lleno de emociones y de cosas nuevas. Llegué sola, sin apenas recordar el poco inglés que la escuela me había enseñado. No estaba del todo convencida de si lo pasaría bien, era mucho tiempo sola, o eso creía, conviviendo con mi padre con el que no me llevaba muy bien, y en un país extranjero. Todo indicaba que a las dos semanas tendría unas ganas locas de volver a mi vida...Pero no ha sido así.

A los pocos días de estar allí empece la academia, que ademas de serme útil para mejorar y recordar mi inglés, me hizo conocer a toda esa gente nueva que hizo que mi estancia allí fuese divertida. Era como estar en un campamento, casi convivíamos juntos...

Vuelvo a mirar por la ventanilla. El mar azul intenso se ha convertido en un océano de nubes blancas, similares al algodón, al que dan ganas de tirarse a dormir.

Poco más hay que ver, y de nuevo los recuerdos acuden a mi memoria...cada comida, cada risa, cada abrazo, cada tontería...Todas las tardes paseando por Dublín, Esa pasión por los columpios de niños, esos batidos cerca de Temple Bar, esas noches de fiesta en lugares desconocidos, ese tabaco sabor banana que probamos una noche...

Cuando me quiero dar cuenta estamos sobrevolando España, con sus campos de trigo secos, sus altas montañas, sus carreteras y sus coches con el volante a la izquierda...Ya queda poco para terminar este viaje. Solo puedo decir que me deja un buen sabor de boca...mezcla de Guinness, risas y algo de Ingles...=)

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