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domingo, 5 de septiembre de 2010

Es como enamorarse de una canción...



Escuchar una canción y hacerla tuya al instante, sentirla propia en el tercer intervalo. Desde la primera nota, desde el primer tono que contrasta con el segundo esa canción es mágica. Nunca más vas a sentir lo mismo como la primera vez que lo escuchas...es lo típico que se dice de los cuadros...es la primera impresión, muy básica pero fundamental, inesperadamente clave para tu "relación" con esa canción. Ni siquiera cuando llevas demasiado tiempo sin escucharla, o sin ver ese cuadro tu reacción es la misma.

Cuando la primera reacción ante cualquier estímulo(aunque creo que ahora dejo claro que hablo de una canción) es un escalofrío y un cosquilleo en el pecho, como si de un enamoramiento se tratase...Simplemente no hay palabras, creo que todos sabéis a que me refiero.

Pero (y ahora viene mi parte de persona rara, extraña...no se si pasional por la música, o simplemente una rayada o una pesada...) una vez la has escuchado una vez y te ha producido ese tremendo escalofrío que ha recorrido todo tu cuerpo, de pies a cabeza...yo al menos no puedo dejar de escucharla, tengo que encontrar esa canción, aprenderme cada nota, cada silaba, cada tono escrito en la partitura...Es como si quisiera meterla dentro y que no se fuese nunca, guardarla en mi memoria por si no puedo volver a escucharla nunca más, como si quisiera que formara parte de mi, quiero hacerla mía. La pongo en el mp3 y lo pongo en repeat hasta que las notas de esa canción me salgan por las orejas, contagiadas ya de su ritmo...

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